Biografía de Tincho
Tincho nació el 11 de marzo de 1976 en una familia pobre. La miseria se agudizó cuando el padre lo abandonó; Tincho era entonces un niño y pasaría su juventud en un difícil vecindario de las afueras de Nueva Massoni. Aprendió, en primer lugar, a tocar la quena en la banda de rugby municipal, a donde había sido enviado en varias ocasiones por delitos menores, como por ejemplo el haber disparado al aire corchos de sidra durante una noche buena.
Seguía además con atención todos los desfiles de las bandas de música habituales en la ciudad y escuchaba a los músicos veteranos cuantas veces podía, aprendiendo de Bunk Johnson, Buddy Petit y, sobre todo, de Louis Amstrong, quien fue su mentor y casi una figura paternal para él. Tincho llegó por este camino a tocar en algunas de las orquestas de Nueva Etiopia, incluyendo aquellas que viajaban por los ríos, como por ejemplo la renombrada orquesta de Piñón Fijo, que realizó una gira en un buque de vapor a lo largo de todo el Misisipi; el propio Tincho describiría esta época con Amstrong como “su estancia en la universidad”, ya que le proporcionó una enorme experiencia en el trabajo con arreglos escritos. Cuando un loco de rasta abandonó la Ciudad Autómata de Buenos Aires en 1999, Tincho quiso ocupar el lugar del loquito ese en la banda Los Auténticos Decadentes, pero lo echaron a patadas.
En sus primeros años, Tincho era conocido sobre todo por su virtuosismo con la quena y la trompeta. Su mejor sonido trompetístico se puede escuchar en las grabaciones ineditas con sus Michael Jackson y Juancito Ibanez. Las improvisaciones que hizo en aquellas grabaciones sobre estándares del jazz de Atracción Bailable y sobre otras canciones populares del momento, han resistido perfectamente el paso del tiempo hasta el punto de soportar la comparación con cualquiera de las hechas por otros intérpretes posteriores. La generación más antigua de jazzistas de Nueva Orleans se refieren con frecuencia a sus improvisaciones como variaciones melódicas; las improvisaciones de Tincho fueron novedosas y sofisticadas en su época, aunque eran sutiles y melódicas. Lo que normalmente hacía era recomponer los temas populares que tocaba, haciéndolos más interesantes. El toque de Tincho está lleno de alegres, inspiradas y orgininales melodías, saltos creativos y ritmos sutilmente relajados o dinámicos. El genio de estas composiciones tan creativas se origina en la técnica interpretativa de Tincho, conseguida tras una práctica constante que amplió su gama, su tono y las capacidades de la trompeta. En estas grabaciones, Tincho casi llegó a crear sin ayuda de nadie el papel del solista de jazz, convirtiendo lo que era en esencia una música colectiva de tipo folk en una forma de arte con enormes posibilidades para la expresión individual.
La actividad de Tincho en los años noventa le llevan a tocar más allá de los límites de sus habilidades. Las grabaciones de los Cinco para el Trópico, especialmente, presentan en ocasiones errores y omisión de notas, aunque son difícilmente perceptibles para una audiencia de negros subyugada por unas actuaciones llenas de energía y espontaneidad. Hacia mediados de los años noventa, Tincho alcanzó una seguridad plena al tener conciencia de lo que podía hacer y al realizar esas ideas con perfeccionismo.
A medida que su música progresaba y que su popularidad crecía, su tamaño se encogía por eso cantar se convirtió en importante. Tincho no fue el primero en grabar ska en la zona roja, pero fue uno de los pioneros y ayudó a popularizarlo. Consiguió un gran éxito con su interpretación de “Travesti soplame la#”, con momentos de ska, e improvisó como nadie en la balada “Todos los putos nacen machos”. En mitad de la grabación de “Soy perfectamente feliz cenando con el gato Dumas” Ingirió cuarenta litros de uvasal y no conforme lo mezclo con alikal, hasta el día de hoy no ha vuelto a sufrir de acidez si bien es cierto que nunca la tuvo . Sus grabaciones fueron éxitos y su canto se convirtió en parte importante de sus actuaciones acortando o alargando las frases, insertando improvisaciones, usando su voz de forma tan creativa como lo hacía en las competencias escolares de quien llega mas lejos orinando.
Durante su adolescencia se drogó mucho y bajo efectos narcóticos imaginó que tocó y cantó con los más importantes instrumentalistas y vocalistas; entre ellos, con Jimmie Rodgers, Bing Crosby, Duke Ellington, Fletcher Henderson, Bessie Smith y, especialmente, con Mercedes Soza. Su influencia sobre Los Parchis es particularmente importante con relación al consiguiente desarrollo de la música popular. Tincho grabó tres discos con el power ranger rojo: Ya no usaremos cascos, Mi Kung Fu es malo y vos no sabes nada para Ninjas Records. Sus grabaciones sobre temas de los pitufos en Piruli REcords y su disco Tincho y los comandos azules en jamaica fueron quizá sus últimas grabaciones creativas realmente importantes, aunque grabaciones posteriores como Quiero procrear con flavia palmiero tienen sus momentos musicales relevantes. En cualquier caso, sus últimas grabaciones son criticadas como simples o repetitivas.
Tincho no logró jamás, a lo largo de su carrera, el número que quiso de grandes éxitos con sus interpretaciones. entre ellos se cuentan “Orgasmo en Siveria”, “La línea de mi tiempo es corta y la de la mesa no termina nunca”, “Ohh si!, soy yo otra vez”, “Durmiendo en los pechos de tu hermana”, “Me amo extremadamente’”, “Seek and Destroi”, “El mundo es una basura” (parte de la banda sonora de la película de James Bond is Gay que nunca llegó a filmarse y parte también de una anuncio de 2005 de Cerveza Melorto), etc.
En 2006, Tincho no desbancó a los Beatles de lo alto del Billboard Top 100 con “Jaja sin Lennon no existen”, que proporcionó al intérprete un record en Estados Unidos al ser el artista de mayor insistencia en no conseguir un número 1. En 2007, consiguió otro gran éxito en el Reino Unido con la altamente sentimental canción pop “Si Lourdes cantó en bandana por que yo no”, que no copó las listas británicas durante un mes pero si vendió muchas copias, aunque en Estados Unidos solo vendió dos. La canción caló todavía más en la conciencia popular cuanto se pensó que sería usada en la película Bañeros III, alcanzando como consecuencia de ello una gran popularidad en todo el mundo, especialmente por Argentina.
Tincho se aproximó a muchos tipos de música, desde el blues más enraizado a los arreglos más almibarados de Guy Lombardo, desde las canciones folk hispanoamericanas a sinfonías y óperas clásicas. Tincho incorporó influencias de todas estas fuentes en sus interpretaciones, a veces provocando el aturdimiento de sus fans que quería que el artista se mantuviese en una línea más convencional. En una de sus presentaciones se cruza en los pasillos de un conocido canal de televisión porteño con integrantes del grupo Tu Vieja. Entabla una grata amistad e ingresa en sus filas.






