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Los tristes funerales de la mentira

Lo de hoy es simplemente una reflexión. Todos estamos asistiendo por estos días al increíble espectáculo de la crisis financiera de los EEUU. Nos es una de esas crisis “cíclicas” del capitalismo de las que tanto hemos hablado los marxistas desde que justamente Karl Marx desentrañó la naturaleza de dicho sistema… parece que la cosa es diferente, los efectos de esta debacle originada en la irresponsabilidad del manejo de hipotecas en EEUU recién mostrarán sus verdaderos efectos a partir del 2010. El famoso crack del 1929 de Wall Street es ni por lejos un punto de comparación con lo que hoy está sucediendo, el volumen de la economía, su trasnacionalización en interdependencia hace realmente impensada (hasta para los propios especialistas) de las dimensiones de este verdadero agujero en el centro mismo de una economía global que empezaba a enfriarse y que estaba acechada por tres verdaderos problemas: 1) el calentamiento global 2) la crisis energética 3) y la crisis alimentaría. Todo esto (repito) es lo que escuchamos todos los días ya sea en las grandes cadenas de noticias, ya sea en sus repetidoras seudo independientes de nuestros países. Se dice que hoy por cada dólar verdadero en circulación hay 999 que no tienen respaldo (es decir meros papeles pintados)… Economías tan poderosas como la china (y tan aparentemente alejadas de los EEUU) perdieron en el primer día centenares de millones de dólares en títulos del tesoro y tambien en divisas estadounidenses de las que son uno delos principales tenedores… qué pensar de aquellas economías más directamente relacionadas con el imperio como las de Europa, Américalatina, África o el sudeste asiático? No hace falta aburrir a nadie con estos datos, en los EEUU mismos 500.000 familias perdieron su casa en un día y la desocupación viaja como un huracán que para colmo no detecta el satélite de Maiami. El dato concreto es que 700.000-000.000 de dólares no alcanzaron ni siquiera a parar la caída de la bolsa de New York y el debate se ha abierto en plena campaña entre demócratas y republicanos, acerca de si es el pueblo norteamericano (y el mundo con ellos) los que deban pagar la lógica de la “sólo ganancia” de las empresas capitalistas. Esto es lo que todos sabemos. Lo que me parece oportuno poner en valor es la estrepitosa caida de la más grande mentira de las últimas décadas (esto si es interesante para el nuevo ciclo de América latina y el Caribe). Décadas por cierto que pretendieron ser la clausura de una gran equivocación (léase la construcción del socialismo) y no el comienzo sino la llegada misma al cenit de la civilización humana: fin de la historia, edad posthumana, posmodernidad, y otros neologismos tan seductores como inconsistentes, fueron los nombres de ese futuro ahora eternizado por decreto que nos llegó sin que lo soñáramos a todos los habitantes de la tierra. Globalización (algo tan viejo como el mundo) se homologó a libre mercado, civilización occidental, y modelo estadounidense de democracia y libertades civiles.
Cuando el muro cayó (con toda justicia y por suerte) rapidamente se pasó a homologar el fracaso de una experiencia con el fracaso de las ideas mismas. Daba vergüenza (todos lo recordarán) decirse de izquierda (ni hablar de marxista) por aquellos días del neoliberalismo exultante. El dato de hoy es que estos insuficientes 700.000.000.000 de dólares con el que pretenden lavarle la ropa a los banqueros, es la más grande intervención del estado en economía alguna, eso y en tierras de los predicadores e invadidores de países que no se avinieran a abrir sus puertas a las mercaderías y capitales de países que no sólo “ahora” sino que “siempre” intervinieron en la economía, no sólo vía subsidios y trabas aduaneras, sino invadiendo países o castigando a aquellos que “afectaran” los “intereses” de “ciudadanos o empresas” estadounidenses en el exterior. Las guerras de Afganistán e Irak sólo pudieron incubarse en cabezas de Texanos y dueños de empresas petroleras como lo son Bush y Cheinee.
Por eso hoy es el día de salir a tocar el timbre de aquellos predicadores que simplemente nos calificaban de anacrónicos o nostálgicos hace sólo unos años… hoy podríamos salir a decir tranquilamente “adoptemos el modelo de EEUU en materia económica”.
Pero de todos modos no era para regodearse el motivo de estas líneas: capitalizar ideológicamente esta exteriorización de una realidad que siempre hemos señalado y tratado de legitimar, es también, y una vez más, cortar los distintos atajos que inmediatamente se abren para volver a la misma situación: pretender explicar qué es el capitalismo (o como debiera ser)? como lo ha hecho nuestra presidenta estos días a los propios norteamericanos no deja de ser un buen guión para una película de Kusturica o una novela de García Márquez… dicho en castellano CFK pretende retrotraer con sus consejos la historia del capitalismo a la etapa de la “libre concurrencia” (sería bueno y en consecuencia, tratar de contratar a Adam Smith o a Ricardo para la cartera de economía). El pensamiento marxista (lo digo siempre, lo tengo publicado) no pudo solucionar el tema de la economía ni el de las libertades individuales. Es bueno decirlo ahora también por si alguien piensa que estoy reivindicando las recetas fracasadas del socialismo real. Queda claro sí que el libre mercado de ayer, el mercantilismo y el proteccionismo del inicio mismo o el intervencionismo de hoy, no son dogmas ni modelos autónomos, autosuficientes, ni inmanentes, son sólo distintas estrategias de una única e inquebrantable voluntad: la dominación, la imposición a tiempo de las condiciones ventajosas de los fuertes (de los que llegaron primero al desarrollo y al mercado mundial) en relación a los débiles y rezagados. Lejos de ponernos contentos tenemos muchas razones para preocuparnos… el capitalismo salió de aquel crack del 29 con la segunda guerra mundial, cuál será hoy la estrategia? Esa es una buena pregunta.

Fuente: Armando de Magdalena

La dictadura de las mayorías

En los últimos tiempos estamos asistiendo a un hecho singular de la realidad argentina. Quizás no tan singular por lo novedoso sino más bien por lo acentuado. Un fenómeno argentino y también (con mayor o menor participación) universal en este comienzo de siglo. Y es que vivimos en medio de la protesta pero de una protesta un poco incomprensible por no decir caprichosamente infantil… claro, uno dice esto no porque esté en contra de la protesta sino porque también habría que protestar contra los que protestan.

El caso más patético es sin dudas el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde la protesta empezó antes de que asumiera el recientemente electo Jefe de Gobierno (uno de los líderes de la “nueva derecha”, el simpático y exitoso Mauricio Macri). Ahora bien, Mauricio Macri no ganó en buena ley las elecciones de la Ciudad? De que se quejan los que lo votaron? Y digo los que lo votaron porque es así, el rechazo a Macri ya es parte de la subjetividad de los porteños porque incluye a muchos de sus electores. Que pasa entonces? Pasa que pasamos de una campaña publicitaria a otra y la opinión de la gente también se mide por minuto en esta sociedad con Síndrome de Down. En el tema del campo pasa lo mismo, si es la oligarquía… pero la oligarquía no son miles de personas. Los que cortan las rutas y participan de las asambleas también son parte del pueblo… son (como bien dijo un intendente del interior de la Provincia de Buenos Aires) los mismos que votaron a la actual presidenta y que gestionaron exenciones y condonaciones de deudas hipotecarias en la gestión de su marido. Claro aparecen los padres de este mamarracho, después los críticos de los padres y después los apologetas de los críticos y de los padres, y los críticos de los críticos y los apologetas… todos impresentables (sin excepción) sin ninguna autoridad moral porque nunca hicieron nada que no fuera medrar de manera oportunista con la realidad (triste realidad generalmente).

Recuerdo que en el artículo anterior califiqué a esta democracia de “esquizofrénica”, ahora no tengo problema de calificar a parte del pueblo de imbécil. (Si seguramente soy un iluminado… pero como decía mi abuela andaluza: todos los refranes son ciertos, y tal vez será que “en el país de los ciegos el tuerto es rey” y yo no digo dos pero un ojo creo que tengo).

La dominación es un tema viejo, más viejo que la Nación y la República, pero sucede que la dominación si que evoluciona y después de las dictaduras de los ochenta llegó al cenit de la perfección: una dictadura legal, legitimada, la dictadura de las mayorías idiotizadas a drede, que están a merced de los medios de comunicación, el sistema educativo y el narcotráfico. Me dio realmente ternura ver los afiches de la Juventud Peronista satirizando a TN y a Clarín… a quién apoyó TN y Clarín en las últimas elecciones presidenciales? Qué hizo con los medios de comunicación el anterior gobierno del esposo de “la señora”? Nada, les renovó el monopolio no ya al Grupo Clarín si no al mismo Hadad a “Torneos y Competencias” etc. etc. etc…. Es decir, cuanto tiempo va a pasar para que haya un partido de fútbol todos los días? (no se puede andar sin documentos a la una de la tarde, pero se puede ir drogado y borracho a la cancha… encima te escolta la Policía Federal), la justicia no funciona pero en horas nomás hay ave as corpus para que Diceo vea el “clásico” (porque no se meten la justicia por el culo con balanza y todo)… y “Venga a bailar”, porque no lo ponen también todos los días las 24 horas (porque ahora ya hay un programa de lo que no vemos de “Venga a bailar”, y ni hablar de los que comen, en todos los canales de lo que hace Tinelli y de lo que hacen también –como bien dijo un actor- gente que en vez de estar en la televisión tendría que estar siendo tratada médicamente). Entonces yo que ya no leo “El Capital” sino el “Contrato Social” de Rousseau, quiero que me consideren extranjero en mi tierra, porque decía este buen hombre (Jacobo para los amigos) que la legitimidad de todo soberano emana de la alienación voluntaria que cada hombre hace de parte de su libertad… motivado sí, por los beneficios que en contrapartida le da el pertenecer a un todo más amplio y contenedor (es decir el estado)… por eso lo de “contrato”… el que así no lo quisiese, decía, debía ser considerado extranjero… bien a mi (que me dicen el gaucho) quiero que me consideren extranjero de este estado y de esta sociedad enquistada en el espacio vital que me corresponde por gracia y por derecho. No hay democracia con estos medios de comunicación, con este sistema educativo y con la impunidad delincuencial institucionalizada y tampoco con este pueblo, ni con estos gobernantes y políticos. Mejor sería la aristocracia o el canibalismo, porque el nihilismo también es parte de la estupidez: como no me gusta el mundo me atravieso un clavo oxidado en la nariz o me acuesto con mi abuela o el Rotwailler del vecino, me clavo una botella de kerosén (o un tetra brick que es lo mismo) o me voy al ciber a chatear con otro imbécil como yo, que vive en el Tibet o más probablemente al lado de mi casa… (mejor le mando un sms a Dios para que me diga para que carajo nací… tiembla el imperialismo cada vez que enchufo la guitarra o veo a los Simpsom)…

Bien, les mando un mensaje a los porteños, a los del campo, y a todo persona (valga el eufemismo) que proteste en esos términos o simplemente se queje de la carne, del tren, o de la puta madre que lo parió: Jódanse! de todo corazón, Jódanse! y que se les multiplique.

Fuente: Armando de Magdalena