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Crónicas de un dia dedicado a Hugo Chavez!!!.
Decía una vieja canción de Victor Heredia allá por los ochenta…”No quiero ver un dia manifestando por la paz en el mundo a los animales!!!. Cómo me reiría ese loco dia!!!. Ellos manifestándose por la vida!!!.Y nosotros…. Y nosotros????.
Gabi.
Manifestaciones a favor y en contra del líder bolivariano en todo el mundo
Un día dedicado a hablar de Chávez
Miles marcharon ayer en repudio a Chávez en Madrid, Barcelona, París, Sydney, Bruselas, Hamburgo, Buenos Aires, San Pablo, Santiago, Tegucigalpa y ciudades de Venezuela y Colombia. Pero en Caracas y Buenos Aires hubo marchas a favor.
Hugo Chávez despierta pasiones más allá de las fronteras venezolanas. En un movimiento transnacional inédito contra un mandatario en funciones, cientos de personas marcharon ayer en repudio a Chávez en las calles de Madrid, Barcelona, París, Sydney, Bruselas y Hamburgo, y otros miles en las principales ciudades de Venezuela, Colombia, Estados Unidos, en Buenos Aires, San Pablo, Santiago y la capital hondureña. Los organizadores, un grupo de jóvenes empresarios colombianos, habían pronosticado mareas humanas en las principales ciudades del mundo, pero la convocatoria consiguió apenas pequeñas multitudes. De todas formas, los seguidores del presidente venezolano quisieron recordarle al mundo que Chávez no está solo y salieron a mostrar su fuerza en Venezuela. En Buenos Aires, organizaciones sociales y partidos de izquierda se solidarizaron con el gobierno venezolano en el Hotel Bauen.
Las noticias de las marchas y contramarchas cruzaron el globo y resonaron en el agitado Medio Oriente. “Por ahí veo que están convocando una marcha mundial contra Chávez. Yo digo: ¡Qué cosa tan estúpida!”, se burló el presidente venezolano durante su visita en Siria, uno de sus aliados internacionales. Los gritos de los manifestantes apenas si afectaron al mandatario, quien en cambio se enfrentó a un estadio de fútbol lleno de sirios que lo recibieron como un héroe en Suiada, una provincia del sur del país. Al terminar su visita, y antes de partir hacia Irán, Chávez aprovechó su buen humor para denostar por última vez la convocatoria mundial en su contra. “Vayan y marchen contra Chávez, porque no es contra Chávez, es contra los pueblos”, advirtió.
La movida, bautizada “No más Chávez”, había nacido el 23 de agosto pasado. Según relató Juan David Lacoutore, uno de los organizadores, él y tres amigos decidieron unir fuerzas después de escuchar la emisión de Aló Presidente de ese día, en la que Chávez acusó a los colombianos de estar traicionando el sueño de Simón Bolívar de crear una América latina unida. Irritados por el comentario, convocaron desde Facebook, Twitter y su página de Internet (www.nomas chavez.org) a una marcha mundial para repudiar la “injerencia” del mandatario venezolano en los asuntos colombianos y de sus vecinos.
“Estamos cansados de que el presidente Hugo Chávez nos insulte, insulte a Latinoamérica y al mundo, y nos trate de imponer a punta de mentiras, de miedo y de la mala educación su revolución anacrónica y delirante”, escribieron en su página web, y miles de personas utilizaron las mismas palabras ayer. “Paren el intervencionismo de Chávez en América latina” y “Chávez, terrorista internacional” fueron las principales consignas coreadas por el centenar de personas que se concentró en los jardines de la sede de Naciones Unidas en Manhattan. Un poco más al sur, en Miami, dos mil miembros de la comunidad hispana marcharon bajo la lluvia, liderados por los empresarios y dirigentes sindicales que se exiliaron después del fallido golpe de Estado contra Chávez en 2002.
En Honduras, el dictador Roberto Micheletti aprovechó la movida internacional para erigirse como la vanguardia del antichavismo. “Aquí sí se pudo, detuvimos a Chávez”, gritaron miles de golpistas. “En Honduras no tenemos petróleo, no tenemos dólares, pero tenemos dignidad”, celebró el presidente de facto. A unas cuadras de allí, una marcha, el doble de grande, reclamaba la vuelta de Manuel Zelaya y se solidarizaba con el gobierno venezolano, uno de los más férreos aliados del mandatario derrocado y un socio del ALBA.
Pero como era de esperar, el epicentro del enfrentamiento entre los chavistas y los antichavistas estuvo en Caracas. Los sectores que apoyan al gobierno se embanderaron detrás del rechazo al acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos. Desde la mañana, miles de hombres y mujeres en remeras rojas se reunieron en la Plaza Bolívar, rodeados de carteles que leían: “En pie de paz”.
Uno tras otro, los oradores repudiaron la “política belicista” de su vecino, el gobierno colombiano, y su enemigo número uno, el norteamericano. Del otro lado de la frontera, los manifestantes antichavistas colombianos, la mayoría de clase media urbana, devolvían la calificación de belicista y acusaban al mandatario venezolano de apoyar a las FARC, la principal guerrilla colombiana.
Para la analista de Relaciones Internacionales de la Universidad de los Andes, Arlene Tickner, las manifestaciones, de uno y otro lado, no hicieron más que aumentar la tensión entre los dos países. “Es muy preocupante que estas marchas hayan nacido en Colombia. Están tratando de construir un nuevo enemigo a la patria colombiana. Ahora no son las FARC, sino Chávez”, advirtió la analista colombiana.
El comentario no es azaroso. Los mismos que organizaron las marchas de ayer convocaron la marcha global contra las FARC el año pasado. Sin embargo, esa vez tuvieron más éxito y millones de personas respondieron a su llamado, marchando por las principales capitales europeas y en la mayoría de las del continente americano.
Otra vez la misma historia!!!. Repetiremos hasta el cansancio…NO AL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS!!!.
Sabían y ayudaron un poquito
La Casa Blanca conocía desde hacía meses el golpe que se preparaba en Honduras, aunque ahora los voceros del Departamento de Estado finjan una inocencia sorprendida. El actual embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, lo sabe muy bien: el 12 de septiembre de 2008 llegó al país centroamericano y, nueve días después, el ahora golpista general Romeo Vásquez declaraba por la emisora HRN que lo habían buscado “para botar del gobierno al presidente Manuel Zelaya Rosales” (www.proceso.hn, 21-9-08). Agregó: “Somos una institución seria y respetuosa, por lo que respetamos al Señor Presidente como nuestro Comandante General y nos subordinamos como manda la Ley”. Igualito que Pinochet antes de alzarse contra Salvador Allende. Cualquier semejanza es apenas obra de la realidad.
El 2 de junio de este año, Hillary Clinton acudió a Honduras para participar en una reunión de la OEA. Entrevistó a Zelaya y le manifestó su disconformidad con el referéndum que el mandatario planeaba llevar a cabo simultáneamente con las próximas elecciones presidenciales. Funcionarios norteamericanos señalaron que “no creían que ese plebiscito fuera constitucional” (The New York Times, 30-6-09). Seis días antes del golpe, el diario hondureño La Prensa informaba que el embajador Llorens se había reunido con políticos influyentes y jefes militares “para buscar una solución a la crisis” causada por el referéndum (www.laprensahn.com, 22-6-09). La “solución” encontrada es notoria. Es difícil suponer que los mandos militares de Honduras, armados por el Pentágono y formados en la Escuela de las Américas, que a tantos dictadores latinoamericanos les enseñó cómo hacerlo, se hayan movido sin el acuerdo de sus mentores. Por lo demás, los golpistas no ocultaron las razones de su acto: Zelaya se estaba acercando demasiado al “comunista” de Chávez, el venezolano más odiado por la Casa Blanca: en julio de 2008, bajo su mandato, Honduras adhirió a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el nuevo “eje del mal” en América latina. Demasiado, ¿verdad? Demasiado, sí, porque Honduras es territorio estratégico para el pentagono, que desde la base de Soto Cano, donde se estacionan efectivos de la fuerza aérea y de la infantería estadounidenses, no sólo domina América Central: este verdadero enclave es fundamental en el esquema militar de EE.UU. para una región rica en recursos naturales. Aunque nunca tocó los intereses de las corporaciones extranjeras ni de los dueños locales del poder económico, Zelaya constituía un peligro de “desestabilización”. Cabe señalar que el referéndum sobre la convocatoria o no de una Asamblea Constituyente que podría permitir la reelección de Zelaya no era vinculante. Nadie se molestó en Washington por la reforma constitucional que permitió en Colombia la reelección de Alvaro Uribe, gran aliado de EE.UU., que ni siquiera fue plebiscitada. Es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Los golpistas hondureños son impresentables. El general Romero Vásquez Velásquez, echado por Zelaya, de regreso con el golpe y autor del secuestro y expulsión del presidente, fue alojado en la penitenciaría nacional en 1993 junto con otros diez miembros de una banda acusada de robar 200 automóviles de lujo (www.elheraldo.hn, 2-2-93). Era entonces mayor del ejército; como general, se dedica a robar un gobierno elegido en las urnas. Otro impresentable es el ministro consejero Billy Joya, que no hace honor a su apellido (o sí, según se mire): fue jefe de la división táctica del batallón B3-16, el escuadrón de la muerte hondureño que torturó y “desapareció” a numerosas personas en los años ’80. El “Licenciado Arrazola” –uno de sus alias– es un experto en la materia: estudió los métodos de las dictaduras argentina y chilena (www.michelcollon.info, 7-7-09). Son antecedentes conocidos, pese a lo cual, o por eso mismo, fue elegido para formar parte del régimen golpista, tan democrático pues.
La represión en Honduras continúa. El jueves de la semana que pasó fue detenido el padre de Isis Obeid Murillo, el joven de 19 años asesinado por el ejército en el aeropuerto de Tegucigalpa: tuvo la peregrina idea de exigir públicamente justicia para su hijo (www.wsws.org, 11-7-09). Los salvadores de la democracia expulsaron a periodistas de Associated Press, desaparecieron de la pantalla al Canal 21 y efectivos armados ocuparon el canal 36 (The Miami Herald, 1-7-09). Es la concepción de la libertad de prensa que caracteriza a los golpistas. La Casa Blanca sigue blanda con lo que calificó de “acto ilegal”. Hillary se niega a llamarlo “golpe de Estado” porque eso implicaría automáticamente el cese de la ayuda económica y militar estadounidense a Honduras.
Las conversaciones sobre un arreglo pacífico que tienen lugar en Costa Rica, en las que el presidente Oscar Arias actúa de mediador a pedido de Obama, son una farsa. Pero tienen un costado importante: entrañan un reconocimiento oficioso del régimen impuesto. Arias ya anunció que tratará de “presidente” tanto al golpista Micheletti como al mandatario elegido en las urnas y depuesto.
Esto sí que es ecuanimidad.





