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Piedras contra balas….Una nueva Intifada???.

Quién podría imaginar…. Que David fuese Goliath!!!.

Nota aparecida en el diario argentino Pagina 12 del Jueves 16 de Julio de 2009.

Testimonios de treinta soldados israelíes de la última invasión a Gaza

“No tengas compasión, arrasá con todo”

Tel Aviv usó a civiles como escudos humanos, según los relatos de varios soldados a la ONG Rompiendo el Silencio.

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“El comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza”, dijo un soldado.

“No tengas compasión, Dios te protege y todo lo que hacés está santificado.” La frase la repitió un soldado israelí que peleó en la última invasión a la Franja de Gaza y que ayer, junto con otros treinta compañeros, relató cómo fueron entrenados para entrar al territorio palestino y cuáles fueron las órdenes durante los 22 días de bombardeos y ataques terrestres. “Un comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza, real o imaginaria, que pudiéramos sentir. La idea era abrir fuego y no intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, ante cualquier problema, abrimos fuego y no hacemos preguntas. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio se bombardea”, resumió Amir, un sargento reservista que combatió varias veces en los territorios ocupados.

El ejército israelí rechazó inmediatamente los testimonios presentados por la ONG de derechos humanos israelí Rompiendo el Silencio. La vocera de la fuerza, la coronel Avital Leibovich, calificó al informe publicado ayer como una sumatoria de rumores. Según el mando castrense, las denuncias no deben ser tomadas en cuenta porque fueron hechas de forma anónima. Amir, el sargento reservista, fue el único de los treinta denunciantes que habló a cara descubierta y dio su nombre de pila, el resto pidió a la ONG que no publicara sus nombres y distorsionara sus imágenes frente a la cámara. Convencido y mirando directo a su entrevistador, el sargento reservista juró que la última invasión a Gaza fue la primera vez que el ejército de su país se comportó así. “De alguna manera el ejército siempre planteaba vías para tratar de evitar heridos. La última vez no había normas de combate; la norma era disparar”, señaló el sargento. El resto de los testimonios que compiló la ONG israelí coincide en denunciar ese desenfreno de los comandantes militares. “No era necesario tanto fuego. Tengo la sensación de que el ejército buscaba una oportunidad para llevar a cabo una demostración de fuerza espectacular”, aseguró un sargento de una brigada de infantería. El suboficial fue enviado al sur de la Franja de Gaza, a la ciudad de Netzarim, cuando la infantería entró al territorio palestino. Allí la orden fue arrasar con todo, recordó. Nunca se les explicó el porqué, pero para él habían dos razones: por un lado, destruir los escondites de armas y presuntos terroristas; por otro, prepararse para el día después. “La idea era dejar un área estéril detrás de nosotros cuando nos marcháramos. Así tendríamos buena capacidad de fuego, visibilidad abierta”, explicó el sargento. Y lo lograron. Según calculó una misión de las Naciones Unidas en una visita reciente a la Franja, alrededor de 50 mil casas, 200 escuelas y casi un millar de fábricas fueron destruidas. La mayoría de los edificios donde funcionaba el gobierno de la organización islámica Hamas también desaparecieron. Entre las conclusiones de la visita, la delegación de trabajadores humanitarios cuantificó el nivel de destrucción con las 600 mil toneladas de escombros que todavía siguen tratando de limpiar las autoridades palestinas. Según relató otro soldado, aún en actividad, los comandantes israelíes utilizaron todos los medios a su alcance para arrasar con las hacinadas ciudades de la Franja. Artillería, helicópteros, tanques, aviones y hasta unidades especiales de ingenieros civiles para planear explosiones controladas en casas y edificios. Los testimonios también permitieron confirmar de forma definitiva lo que ya habían denunciado las víctimas palestinas, organizaciones internacionales y la propia ONU. Los medios de comunicación los llamaban escudos humanos, pero el código en clave de los militares israelíes era Johnnies. Los soldados relataron que antes de allanar una casa o un edificio, en donde sospechaban que habían milicianos, mandaban a civiles maniatados para evitar sorpresas, como bombas escondidas o una ráfaga de ametralladora. Otra veces les ordenaban a los rehenes civiles que intentaran convencer a los milicianos para que se entregaran. “Alguien de 20 años no debería hacerle esas cosas a otras personas”, se quejó uno de los soldados jóvenes arrepentidos.
Otra vez se debería decir,como digo siempre….. Sin palabras!!!.
Gabi.

Qué será de nosotros???. Será que lo irracional ya nos resulta común, y hasta simpático???

Qué hubiera pasado en otros países del mundo como Noruega,Suecia,Canadá,por nombrar sólo algunos,si un alcalde,o jefe de gobierno de una cuiudad capital de un país hiciera estas declaraciones????.

 

Pobres los ciudadanos de la ciudad de Buenos Aires por tener que vivir en una ciudad donde su jefe de gobierno acepta la prostitución y considera a los tintoreros despreciables….

Aunque,pensándolo bien…. “La culpa no es del chancho”…..

De más está decir que Tu Vieja se identifica con los conceptos vertidos en este artículo del diario argentino Pagina 12 por Fernanda Gil Lozano,quien es diputada nacional por la Coalición Cívica, preo no con la línea política de dicho partido político con el que tiene muchísimas diferencias.

Los “chistes” de Mauricio Macri

Por Fernanda Gil Lozano *

A pocas horas de concluidas las elecciones del 28 de junio, las y los porteños fuimos sorprendidos por un video que circuló a través de Internet. En él, el jefe de Gobierno porteño vertía opiniones negativas sobre ciertas “ínfulas” que parecía tener su aliado, Francisco de Narváez, a la hora de gastar el presupuesto del que Unión-Pro disponía para la campaña electoral (abultado ciertamente, según puede presumirse acorde a los numerosos y largos spots publicitarios en distintos formatos de los medios de comunicación).

Sin saber, aparentemente, que lo estaban filmando, Mauricio Macri siguió explayándose, hasta que finalmente halló la ocurrencia que le regresaría el buen humor antes de que la cámara volviera a encenderse. Y así “bromeó” con las “bondades” laborales que prostíbulos y tintorerías podían generar en Constitución. Pero la broma, de chiste tiene poco y de perversión, bastante. Porque es perverso que quien ha insistido hasta el cansancio con que “va a estar bueno Buenos Aires”, que con su política “se viene el cambio” y que había que votar a Gabriela Michetti para seguir “haciendo Buenos Aires”, se mofe de una realidad donde la miseria, la trata de personas, el tráfico de drogas y otros delitos están a la orden del día. No debiera pasarle inadvertido a un hombre versado en los negocios pero que ocupa una función pública, que los prostíbulos, aunque dejen muy buenas ganancias, son ilegales. Es posible que sepa también que la tintorería no es un rubro despreciable. Al menos, eso puede concluirse si se tiene en cuenta el interés de la hermana de la ex vicejefa de gobierno quien, según los tintoreros, estaría pretendiendo ampliar los alcances de la cadena 5 á Sec a expensas de ellos. Y ellos creen que para eso, contaría con cierta colaboración del Gobierno de la Ciudad.

Pero para Macri, las personas más desprotegidas y empobrecidas, las que pueden sucumbir ante las redes de trata que se articulan en los prostíbulos que él no está dispuesto a cerrar y que tanta gracia le causan, no importan demasiado. Las personas sin techo, sin trabajo, que se ven obligadas a dormir en las plazas, entre cartones, a la vera de la vía del ferrocarril, no son objeto de otra política que no sea la de la burla, en el mejor de los casos, o la del feroz atropello, en el peor. Como ejemplo vale recordar que su administración, porque decirle “gobierno” me parece demasiado, ha implementado una forma de recuperación del espacio público basada en el uso de la fuerza más descarnada. Así, grupos de choque bajo sus órdenes “liberan” plazas, calles y propiedades de dominio público por medio de la brutalidad más descarnada. Fui testigo de esa “metodología” en febrero de 2008, cuando ordenó el primer desalojo público de cartoneros que estaban viviendo entre la calle La Pampa y la vía. La violencia ejercida por las fuerzas de seguridad contra ellos fue atroz y pude ver cómo una mujer, por ejemplo, era arrastrada de sus cabellos por un policía durante una cuadra y media. En esa ocasión, Macri deslindó su responsabilidad en los acontecimientos diciendo que la policía actuante, la Federal, no respondía a él sino al gobierno nacional.

Poco tiempo después, en el marco de preservación del espacio y obviamente no de las personas, el jefe de gobierno dictó el Decreto Nº 1232/08, mediante el cual creaba la UCEP (Unidad de Control del Espacio Público), una fuerza especial cuyas funciones son, según explicita el anexo 2/13 del decreto, “mantener el espacio público libre de usurpadores por vía de la persuasión y la difusión de la normativa vigente y las sanciones correspondientes; colaborar operativamente en mantener el orden en el espacio público”, entre otras.

Desde su creación, esta unidad operativa, o grupo de tareas del macrismo, o nueva fuerza de choque de la democracia macrista, o como quiera llamársela, ha sido severamente cuestionada por sus acciones a partir de las denuncias efectuadas ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, por personas que fueron violentamente desalojadas de la vía pública y de las plazas (actuaciones: 5946/08, 5955/08 y 6179/08).

Incluso, esto ha motivado la presentación de una denuncia penal radicada en la Fiscalía de Instrucción N 26 y que quedó caratulada “Macri, Mauricio y otros sobre amenazas con armas o anónimas” (N 3241).

Pero contemporáneamente con la acción de esta brigada de cobardes, cuya metodología copia la ya implementada por los grupos de tareas del Terrorismo de Estado, el gobierno porteño desactiva programas de asistencia social tales como “Ciudadanía Porteña” y no toma ninguna medida pertinente para afrontar una de las crisis mundiales más severas que se hayan registrado en la historia del capitalismo.

Claro que entre chiste y chiste, por ahí Macri no cuenta con tiempo para dejar de vulnerar los derechos de las personas que habitan y transitan por esta ciudad. O quizá existe tanta coherencia entre su imaginación para las bromas y sus decisiones en serio, que sólo así se entienda que haya nombrado al frente de la nueva policía de la Ciudad a Jorge “El Fino” Palacios, un ex comisario sospechado en la causa de la AMIA por encubrimiento, acusado en una causa por los asesinatos producidos el 19 y 20 de diciembre de 2001 por la represión policial, y por haber mantenido una comunicación telefónica con un integrante de la banda que secuestró a Axel Blumberg, entre otras cosas.

Pero todo esto, que no es poco, no es lo más irritante. Esa mezcla de burla y cinismo frente al sufrimiento por parte de alguien que tiene una responsabilidad como la de ejercer la Jefatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es realmente sobrecogedora. Quienes ocupan cargos públicos de responsabilidad no deben sólo tener cabeza, que no parece ser la característica de Macri. Nunca deben perder el corazón.

* Diputada nacional de la Coalición Cívica.

Como solemos decir cada vez que nos enteramos de cosas como estas!!!!…..

Sin Palabras!!!.