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Emotivo homenaje de Osvaldo Bayer a Don Jorge !!!.

Don Jorge

Por Osvaldo Bayer
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Desde Bonn, Alemania

Se nos murió don Jorge. Ya han pasado dos semanas. Quise dejar pasar todos estos días antes de escribir esto. Leer todo lo que en estos días se escribió sobre él. Y entonces, sí, dedicarle estas páginas a quien lo mereció. Don Jorge Cepernic, gobernador de Santa Cruz en aquellos años cruciales donde se iba a definir el futuro de los que buscábamos otra Argentina. Don Jorge Cepernic, gobernador de Santa Cruz elegido por su pueblo. Pero gobernador por pocos meses. Una historia argentina.

Fue en el año 1970 que lo conocí. Viajé a Santa Cruz para iniciar la investigación de las huelgas rurales de los años 1920-22. Los fusilamientos de los peones de campo por parte del Ejército argentino durante la presidencia de Yrigoyen eran un tema del cual no se hablaba. “De eso no se habla”, era la respuesta casi obligada ante la pregunta: “¿Qué pasó en estas tierras en aquellos años?”. A don Jorge me lo presentó el doctor Paradelo, hijo de quien había sido gobernador santacruceño en el año ’58. Me dijo: “Don Jorge Cepernic, santacruceño hasta la médula de los huesos, hombre del campo y la ciudad, él te va a relatar toda la verdad”.

Y fue así. Me recibió como a alguien que hubiera esperado muchos años. Se maravilló de que a uno de Buenos Aires le interesara revisar la historia patagónica. Y se puso a mi disposición. “Le voy a presentar a todos los que viven todavía de esa época”, me dijo. Y, con tiempo, me preparó un programa de viajes por el interior de la provincia. El mismo me iba a llevar en su autito Fiat 600. Y lo hizo. Anduvimos kilómetros y kilómetros en ese ratoncito con motor, saltando por esos caminos llovidos de piedras. Pero don Jorge no se inmutaba. Nos deteníamos ante las estancias y me contaba la historia de sus propietarios y cuáles habían sido sus comportamientos durante las huelgas rurales. Entrábamos y me presentaba desde el patrón hasta el último peón. Siempre había alguien que daba datos sobre sobrevivientes de aquellos hechos y dónde vivían.

Mientras viajábamos me relataba que él tenía seis años cuando se iniciaron las huelgas y que su padre –croata que llegó a los 18 años a la Patagonia– tenía un negocio de verduras y frutas, y que siempre ayudó a los perseguidos por la represión del Ejército. Y que él vio cuando trajeron –durante la primera huelga– a los caídos en El Cerrito, en un enfrentamiento con la policía, y los velaron en el local de la Sociedad Obrera. También así conoció a Antonio Soto, el líder del movimiento.

En ese viaje me di cuenta de la amplitud de ese hombre. Cómo comprendía el porqué de las huelgas y que lo que exigían era muy poco. Además, para él, siempre fue inexplicable la orden dada por el presidente Yrigoyen al teniente coronel Varela, con la pena de muerte por “subversión” a quien se resistiera a la orden de volver al trabajo.

“Yo conocí a esas peonadas, gente silenciosa y de trabajo. Aguantadora pero con fuerza para decir basta cuándo la explotación llegaba a no respetar la dignidad humana”, me decía don Jorge mientras guiaba su autito en esas distancias interminables.

A don Jorge lo saludaba todo el mundo. Un hombre de trabajo con su “campito”, como él llamaba a su estanzuela cerca del El Calafate, y su casa sencillamente patagónica de Río Gallegos.

Ese hombre, años después de nuestro encuentro, fue elegido gobernador de Santa Cruz en las elecciones de 1973 –aquellos comicios nacionales en que se consagró presidente a Cámpora– con amplia mayoría. Es que todo el mundo lo conocía a don Jorge: honrado, humilde, hombre de la tierra que siempre había vivido en su provincia, que salió a la protesta cuando vio injusticia en su sociedad y que hablaba de su paisaje, del que me dijo varias veces: “A esto hay que convertirlo en un paraíso real para la gente”. Don Jorge.

Mientras tanto habían salido ya mis dos primeros tomos sobre la huelga patagónica y los cineastas Olivera y Ayala, no bien los leyeron, decidieron filmar la verdad histórica de esa innoble injusticia que había ahogado en sangre la protesta de los desposeídos. Así nacieron los planes del film La Patagonia rebelde. Y aquí se inicia un capítulo que lo dice todo de una sociedad: el miedo de los funcionarios “responsables”, el mirar para otro lado y el ejercicio del poder para prohibir. “Se prohíbe” y se acabó. Como dijo meses después el mayor censor de la historia argentina, Manuel Paulino Tato. Hombre de misa diaria.

Pero vayamos al comienzo del drama. Gobernador, Don Jorge; presidente, Cámpora; interventor de la censura cinematográfica, Getino –el valiente de La hora de los hornos–. No hubo ningún problema. Getino aprobó el guión sin pestañear y viajamos a Santa Cruz para filmar en los lugares históricos.

El gobernador, don Jorge Cepernic, nos recibió con los brazos abiertos. El banco de la provincia nos dio un préstamo y el gobernador dio permiso de filmar en todo el territorio provincial y, justamente, en los lugares históricos. Más todavía, don Jorge nos puso a disposición a los cadetes de la escuela de policía para que hicieran de “extras” en el film representando el papel de los soldados.

Pero nada iba a ser fácil. Cuando miembros del Ejército se enteraron del proyecto, comenzaron a moverse. A través de informantes supieron que el final del film iba a ser la escena donde las prostitutas de San Julián rechazaron a los soldados fusiladores, después de la matanza de peones. Todo menos esa escena iban a permitir los militares.

Ya había renunciado Cámpora. Se había producido la presidencia de Lastiri –quien había procedido a prohibir mi primer libro, Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. El ambiente venía mal. Pero asumió Perón.

En medio de la filmación, en una estancia cercana a Puerto Santa Cruz, un mediodía vemos aparecer un automóvil. De él baja el propio gobernador, don Jorge Cepernic. Me busca a mí, con quien era el único del grupo filmador que tenía amistad. Me lleva aparte y me dice: “Me acaban de llamar de Casa de Gobierno preguntándome quién dio permiso para filmar tu libro en el territorio de esta provincia”. Me miró largo, en silencio. Comprendí. Pero me dio esperanzas. Agregó: “Te pido que les digas a Olivera y a los actores que traten de filmar lo más rápido posible y terminar cuanto antes. Yo, mientras tanto, voy a ganar tiempo haciéndome el que no entiendo”. Don Jorge era así. Arriesgaba su cargo de gobernador por ser fiel a la verdad histórica.

No voy a olvidar más a ese gobernador caminando de nuevo hasta su auto para regresar a Río Gallegos, y me dije: “Un gobernador recorre kilómetros para avisar a un amigo de los peligros que hay. No me vino a decir: ‘Acábenla ya mismo con eso’. No, me dijo sólo que nos apurarámos”. La actitud de un verdadero Hijo del Pueblo.

La escena se iba a repetir. Cuando filmábamos, dos semanas después, cerca de Lago Argentino, en la estancia La Primavera, las últimas tomas de exteriores, el gobernador Cepernic se tomó el avión para venir y volver a decirnos que el problema se había agravado y que había mucha indignación entre los oficiales del Ejército. Pero en ningún momento nos pidió o exigió que nos fuéramos ya y que no lo comprometiéramos más.

Sí, el film pudo estrenarse con un éxito increíble, a salas llenas, después de meses enteros de no permitirse la exhibición. En ese ínterin muere Perón y el mismo día nuestro film obtiene el Oso de Plata del Festival de Berlín. Este último factor ayudó para que el film no fuera prohibido de inmediato. Comienza uno de los períodos más nefastos de nuestra vida política: el régimen de López Rega y sus Tres A. El gobierno de Jorge Cepernic es intervenido por la presidenta Isabel Perón y con la aprobación del Congreso de la Nación, y reemplazado por el funcionario Augusto Saffores, en el mismo momento en que Cepernic se proponía expropiar uno de los más grandes latifundios de esa provincia, de capitales británicos. Es que Cepernic nunca podía olvidar que Roca, justamente el genocida de los pueblos originarios, durante su segunda presidencia había otorgado –por la concesión Grünbein– 2.500.000 héctareas de Santa Cruz a 137 estancieros ingleses.

A don Jorge se le quitó la gobernación. Una de las medidas más injustas de nuestra historia política. Esa decisión se tomó también contra los gobernadores de otras cuatro provincias que se proponían cumplir con lo prometido en las elecciones.

Después, su fidelidad a sus ideales iba a ser pagada cara por don Jorge. La dictadura de la desaparición de personas lo hará detener y pasará más de cinco años de prisión en la cárcel militar de Magdalena. La humillación más absoluta. Cuando le preguntó al coronel jefe de la prisión por qué lo tenían tanto tiempo preso, le contestó el uniformado: “Porque usted permitió la filmación de La Patagonia rebelde en su provincia”. Pecado mortal. Denunciar la verdad de nuestra historia, en nuestro país, era ser subversivo contra el orden establecido.

Luego de casi seis años de cárcel, debió cumplir prisión domiciliaria en su casa de La Josefina”, su “campito”, como lo llamaba él. Allí continuó la humillación ya que allí convivían, para vigilarlo, cuatro policías por turno a los cuales la esposa de don Jorge –la inolvidable y eterna compañera de él, Sofía Vicic– debía cocinarles y servirles la comida. Hasta que don Jorge, en esos actos siempre frescos e insurgentes de él, se escapó por una ventana, fue a la comisaría más cercana y dijo: “Aquí me quedo, ni mi mujer ni mis hijos tienen que sufrir esta humillación en mi casa con esa guardia permanente”.

Cuando hace pocos meses filmamos mi regreso a los lugares donde cuarenta años antes había hecho la investigación de las huelgas patagónicas, grabamos mi última entrevista con don Jorge. Siempre el mismo. Con ganas de poder alguna vez cumplir con sus ideales de justicia social en su querida tierra patagónica. La nostalgia de todo lo vivido nos cubrió de emoción. Me despedí con el abrazo reconocido que se da a los hombres honrados, a los hombres de la generosidad.

La calle de Río Gallegos donde vivieron mis padres y nació mi hermano mayor se llama Roca, el nombre del genocida. Ojalá que alguna vez se llame Jorge Cepernic: un santacruceño de ley que sufrió todas las humillaciones y que quería hacer de toda esa tierra un ejemplo para un país justo, sin niños con hambre, sin villas miseria, sin violencias. Ojalá existan en el futuro hombres como él con el coraje civil de hacerlo. Se lo merece. Fue, lo repito, un verdadero Hijo del Pueblo.

Desde nuestro humilde lugar siempre con Evo y el pueblo boliviano!!!!.

El mandatario de Bolivia, reelecto por un período de cinco años, fue cauto en sus primeras declaraciones tras el aplastante triunfo electoral. No rechazó de plano presentarse a una tercera presidencia y fue muy duro con la oposición de derecha.

Por Sebastián Ochoa
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Ayer Morales se reunió con la prensa, con su gabinete, con ejecutivos de empresas del Estado y con candidatos electos.
Desde La Paz“Atacar la pobreza e industrializar Bolivia” o la investigación de las fantásticas fortunas personales de varios de los candidatos de la oposición fueron algunos de los proyectos que adelantó Evo Morales ayer, pasadas las elecciones, en el Palacio Quemado. El presidente reelegido por el 63 por ciento se reunió con periodistas para comentar sus impresiones del domingo. Evo Morales delineó planes para impulsar a partir del 22 de enero, cuando asuman los 110 legisladores que el Movimiento Al Socialismo (MAS) tendrá en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Son más de dos tercios sobre el total de 166. Relajado y de buen humor, Morales contó que durmió mal por un dolor de estómago arrastrado de hace días. No aclaró si fueron los nervios de las elecciones. También deslizó la posibilidad de presentarse a una tercera presidencia, que sería de 2015 a 2020.

Morales fue hasta cierto punto cauteloso, en contraste con la alegría desatada por sus simpatizantes que festejaron toda la noche, pese a la prohibicion de consumir alcohol. El contraste entre su aplastante victoria y el pobrísimo papel de la oposición era evidente. “Creo que ganamos en siete de los nueve departamentos del país”, afirmó exultante el mandatario, que recordaba de alguna manera la oposición dura y violenta que los medios mostraron además como mayoritaria en los cuatro departamentos de la media luna. Apenas el año pasado, su gobierno parecía acorralado por el movimiento opositor autonomista.

“Estoy muy alentado, quiero decir gracias al pueblo boliviano, a los distintos movimientos sociales, a los intelectuales, artistas, transportistas, gremialistas, a todos y a todas. Y mi especial respeto a las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, que se movilizaron en todo el país. Realmente ha sido un esfuerzo de todo un pueblo. Ese esfuerzo no será en vano, lo he aprendido durante los casi cuatro años de presidente”, comentó con tono pausado.

–Aunque usted ganó con el 63 por ciento de los votos, Manfred Reyes Villa, que salió segundo con el 27 por ciento, aún habla de “polarización” en el país.

–Mira, para hacer frente a Evo Morales y a los movimientos sociales intentaron recolectar quizá para ellos a los mejores hombres de la derecha. Eso ya habían hecho para 2005, pero ADN (Acción Democrática Nacionalista, partido fundado por el ex dictador Hugo Banzer) ha desaparecido. Muchos partidos de la derecha han desaparecido y se han juntado en Podemos (Poder Democrático Social). Para estas elecciones nacionales crearon el Plan Progreso Bolivia, (PPB) y fueron como un basurero a recolectar alguna gente de esos partidos, pues hay un desbande interno en lo que era Podemos. Yo no sé en qué sigla vamos a creer de la derecha. La actual sigla de Manfred Reyes Villa es un basurero de todos los partidos de derecha. ¿De qué oposición podemos hablar? Cuando Manfred dice que hay polarización, lamentablemente piensa en él, en la derecha, y no en el pueblo boliviano. Yo estoy seguro de que no ganamos sólo en seis departamentos de los nueve, sino en siete. Se sabe que el voto del campo es decisivo.

“Una de las ventajas que tuve para estas elecciones nacionales es que la derecha no sabe elegir a sus autoridades. El candidato a la presidencia del PPB usó la campaña como una gran palestra para no ir a la cárcel. Su candidato a vicepresidente (Leopoldo Fernández) intenta victimizarse, dice que es un preso político. ¿Qué preso político? Si todos los informes de la comunidades internacional, de Unasur, de todas las instituciones de derechos humanos hablan de masacre en Porvenir, Pando. Es un delito de lesa humanidad. Fernández usó la candidatura a la vicepresidencia para salir de la cárcel. Uno para no entrar a la cárcel, otro para salir de la cárcel. Cuando escuché que ellos eran los candidatos ¡uta! ¡Yo me alegré!”, dijo el presidente.

Morales recordó los pasados del binomio de PPB, ambos ligados a dictaduras y gobiernos neoliberales. Ahora que la oposición tiene menos de un tercio de la Asamblea, cuando antes controlaba en Senado, podría volver a manifestarse violentamente, evaluó el presidente. “Cuando estos grupos dicen que la población se va a polarizar, seguramente están pensando en cómo hacer nuevamente lo de septiembre del año pasado, cuando montaron un intento de golpe de Estado”, consideró el aymara.

En la última semana de la campaña, Morales había levantado su secreto bancario. Desafió a la oposición, pero nadie se atrevió a seguirlo. Con el Congreso en poder del MAS, el presidente dijo que se aprobarán leyes para la investigación de fortunas sospechosas, proyecto hasta ahora trabado en el Senado. En la conferencia, el reelecto contestó a la oposición que lo acusa de “narcotraficante” por su defensa del uso de la hoja de coca. “Como si fueran sanos hablan de narcotráfico, cuando ellos están implicados en narcotráfico. Si se investigaran sus fortunas, se demostraría que cuando no es corrupción es narcotráfico. Si Reyes Villa tiene tantos bienes en EE.UU. a nombre de su hermano, de su hermana, de su sobrino, pues ¿por qué no se investiga eso? ¿De dónde saca plata para tener tantos departamentos en Estados Unidos? ¿Por qué el Departamento de Estado no ayuda a investigar? ¿O son protectores de corruptos y delincuentes?”, preguntó.

Ayer, el presidente se reunió con su gabinete, con ejecutivos de empresas del Estado, con candidatos electos y futuros candidatos a alcalde y prefecto, elecciones que serán en abril de 2010. “Yo me doy cuenta de que el que no vive para servir no sirve para vivir”, dijo Morales. Casualmente, la tumba de Hugo Banzer, en Santa Cruz, tiene esa frase como epitafio. “Hablaré con los parlamentarios electos y los candidatos a alcalde. Les diré que quien de verdad entra a este juego democrático no lo hace para mejorar su economía. Tiene que empobrecerse, ésa es la verdadera autoridad”, sostuvo.

–El domingo, cuando votó en El Chapare, dijo que era su primera elección con la nueva Constitución. Muchos interpretaron que quiere postularse nuevamente en 2015.

–Si hacemos la interpretación de la nueva Constitución Política del Estado, permite una elección y una reelección. Sin embargo, yo nunca he pensado en la reelección, ni pensaba en ser presidente. ¿Quién soñaba ser presidente? Nadie. Por eso he empezado a pensar en cuando nuestros abuelos, abuelas, dicen “es el destino”. Uno por naturaleza está destinado para algo. ¿Y quién iba a pensar que se presentaría esta nueva elección? No me permitieron acabar mi gestión, que constitucionalmente era por cinco años. Si el domingo no ganaba, me cambiaban a los cuatro años. Entonces esta gestión que se termina en enero es la gestión con la anterior Constitución. Y empieza la nueva gestión desde enero. No es interés de Evo Morales por ratificarse, nunca lo he pensado. El año pasado decía al compañero Alvaro (García Linera, el vicepresidente) que acabada esta gestión yo me iría a El Chapare con mi cato de coca, feliz, contento porque calculábamos que habíamos hecho una buena gestión.

“He sido premiado para estas fiestas de fin de año con una ratificación del 63, 64 por ciento. Yo estoy seguro de que con el voto extranjero vamos a ser reelegidos con casi el 67 por ciento, que es último record del referéndum ratificatorio. Los votos del campo no han llegado, los votos del extranjero no están contabilizados. Pero este voto finalmente no es para Evo, es para el pueblo”, dijo el presidente.

A fines de 2008, el oficialismo y la oposición habían acordado hacer un referéndum por la nueva Constitución, que fue aprobada en enero de este año con el 63 por ciento de votos. Entre las condiciones que había puesto la oposición para permitirlo había dos centrales: el límite de cinco mil hectáreas para las propiedades no sería retroactivo, por lo tanto no se tocarían los latifundios ya constituidos. La segunda implicaba que Morales no intentaría postularse a la reelección en 2015, posibilidad abierta en la actual Constitución. Si lo hiciera, Morales rompería uno de los pactos con los partidos de derecha. Difícilmente la oposición podrá reclamárselo, disminuida a un rincón (56 legisladores) de la Asamblea Plurinacional.

Saludos del mundo

Las felicitaciones a Evo Morales por su reelección como presidente de Bolivia llegaron ayer al país andino desde diversas capitales del mundo. Por el hemisferio americano, Argentina, Venezuela e incluso Estados Unidos, país con el que La Paz no mantiene relaciones diplomáticas, se anotaron ayer en la lista. “Las elecciones bolivianas fueron un ejemplo de participación”, destacó el canciller argentino, Jorge Taiana. “Ganamos en Bolivia. Hay júbilo en el continente”, celebró el mandatario Hugo Chávez desde Caracas. “Felicitamos a Evo Morales por su reelección y elogiamos al pueblo boliviano por un proceso electoral pacífico y ordenado”, señaló, desde Washington, Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado. Por Europa, a su vez, los gobiernos de Madrid y París emitieron sendos comunicados. “España felicita a su candidato, Evo Morales Ayma, y le desea el mayor de los éxitos en su próximo mandato presidencial”, precisó un comunicado de la Cancillería española. “Francia felicita al presidente Evo Morales por su reelección al frente del Estado boliviano desde la primera vuelta”, expresó Bernard Valero, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores francés.

EVO ARRASO EN ARGENTINA

MAS votos del exterior

Si hay votos del exterior, los gana Evo. Tras las primeras elecciones bolivianas en las que los residentes fuera del país andino pudieron votar, los números indican que el mandatario Evo Morales obtuvo una mayoría aplastante de votos entre la comunidad boliviana residente en Argentina. Según los primeros resultados, el presidente reelecto y candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) no sólo ganó en la totalidad de las 395 mesas instaladas en todo el país (foto), sino que incluso superó el 90 por ciento de los votos. “Se replican los resultados de Bolivia, aunque seguramente los índices son más altos en Argentina. No hay datos definitivos, pero se estima que entre el 91 y el 94 por ciento de los votantes apoyó a Evo Morales”, precisó la embajadora de Bolivia en Argentina, Leonor Arauco Lemaitre, quien aclaró que las cifras finales las dará la sala plena del órgano electoral boliviano. “Los bolivianos en Argentina resolvieron apoyar masivamente el proceso de cambio”, sintetizó la diplomática.

Arauco Lemaitre explicó que de los 90 mil bolivianos inscriptos en el padrón en Argentina –el más numeroso en el exterior, representando el 52 por ciento del total– se registró una afluencia de casi el ciento por ciento de los votantes en las provincias de Jujuy y Mendoza, con cinco mil electores en cada una, mientras que en Buenos Aires la participación se situó entre el 75 y el 80 por ciento del padrón. “En Buenos Aires, donde estaban empadronadas unas 80 mil personas, hubo dificultades por problemas organizativos. Hubo una absoluta falta de información por parte de la Corte federal electoral”, protestó la embajadora. “En las 135 mesas instaladas en el estadio del club San Lorenzo, en el barrio de Flores, donde se concentra una numerosa colectividad boliviana, había, según la policía, 18 cuadras de cola para votar. Mucha gente había llegado a las tres de la madrugada”, agregó la embajadora.

Como en Argentina, Morales también triunfó entre la comunidad de bolivianos residentes en Brasil y en España. El único país en donde los residentes le fueron adversos fue Estados Unidos. Allí, de los 300 mil residentes, según una fuente diplomática, sólo se habrían inscripto para votar unos diez mil. Sobre esa cifra, finalmente, habrían sufragado efectivamente unas cinco mil personas, la mayoría de ellas residentes en Miami.

Para lograr aprobar la ley actual que garantiza el derecho al voto a los bolivianos en el exterior, el gobierno del MAS, frente a la resistencia de la oposición, se vio obligado a conceder que sólo podrían votar tantos bolivianos como el equivalente al 6 por ciento del padrón nacional. Este derecho, actualmente, ya se encuentra garantizado por la nueva Constitución política del Estado plurinacional boliviano. Tras los comicios de ayer, en los que Morales obtuvo mayoría parlamentaria tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, es probable que el actual texto sea modificado. De reformarse la ley, todos los bolivianos en el exterior quedarían habilitados para votar. MAS para Evo.