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Los soldados que pelearon en Malvinas responden estas preguntas:

¿Había Comida? ¿Tenían ropa adecuada? ¿Que pasó con las armas? La rendición

Malvinas - Volveremos
¿Había Comida?
“Todo anduvo bien hasta el 30 de abril. Después empezarona escasear algunas raciones, como el pan y la fruta. Entonces matábamos ovejas que andaban sueltas y nos dábamos un banquete. O nos escapábamos hasta el pueblo y buscábamos comida de donde fuera. Cuando volvíamos nos castigaban.”
J.T. (19) - Defensa de Puerto Argentino

“Cuando llegamos a las islas nos dieron seis raciones de comida fría: una lata de comida, un turrón, pastillas, calentadores, pastillas de alcohol sólido y fósforos. Al principio, cuando llegamos a nuestra posición comíamos un jarro de guiso, un pan, una manzana y a veces caramelos. Nos servían esto dos veces por día. Despues del 1° de mayo se redujo un poco. Medio jarro sin el pan y sin la manzana. Alcanzaba bastante bien. Hubo días que la ración era menor.”
Alejandro P. (21) - Peleó en Mte. Kent

“Pasé hambre. Mi posición estaba alejada de los puestos y el rancho no llegaba hasta donde combatíamos. Comíamos una vez por día y tratábamos de compartir todo; aunque no nos sirviera de mucho. Faltaba agua, comidas calientes y con los nervios y la tensión del combate se gastaba el doble de energía. Nos cansábamos y no podíamos reponernos.”
R.H. (18) - Defensa de Puerto Argentino

“Perdimos la guerra porque no teníamos armas y porque nos faltó comida. Allá el clima es muy húmedo, muy duro de soportar con el estómago vacío. Cada uno sobrevivía como podía.”
Marcelo S. (19) - Defensa de Puerto Argentino (Aeropuerto)

“Las raciones llegaban puntualmente dos veces por día antes que comenzasen los bombardeos ingleses. Teníamos jugo de naranja, chocolate, sopas calientes, guisos, la clásica comida de campaña. Bajo el fuego enemigo, a veces, esa ración se redujo a una por día pero nunca dejamos de comer.”
Sargento Alberto H. P. (38) - Primeras filas en San Carlos

“Yo no me puedo quejar por la comida. Teníamos de todo y chocolate para comer hasta cansarnos. En mi batallón no hubo problemas de alimentación. La ración llegó siempre.”
Julian T. R. (21) - Batalla de Darwin
¿Tenían ropa adecuada?
“Hacía muchísimo frio y lo sentía a pesar de los dos equipos de verano que me habían entregado. Hice lo mismo que todos los demás: colocármelos uno encima del otro. Pero los borceguíes no llegabana detener el frío. El agua, en ocasiones, nos llegaba a la altura de los tobillos. De esas heladas me quedó un principio de congelamiento en manos y pies.”
S. C. (18) - Defensa de Puerto Argentino (Base aerea)

“El frío fue nuestro principal enemigo. Y no fue porque estábamos con ropa inadecuada sino porque la temperatura descendía por la noche a 18 grados bajo cero y a veces nevaba sin parar. Nadie podía resistir ese frío sin quejarse.”
Julio Cesar A. (30) - Suboficial de Comunicaciones

“En las islas hace frío, muchísimo frío. Las calles y la tierra están continuamente mojadas. La humedad se siente hasta en los huesos. Pero finalmente uno se acostumbra.”
Octavio L. (19) - Batalla de Darwin

“No puedo decir que no hacía frío, pero a veces podíamos protegernos en algunas casas de la ciudad que estaban abandonadas y calentarnos un poco. El chocolate de la ración y la ropa nos protegían bastante. Pero convengamos que el clima de las islas es infernal.”
Juan Carlos L. (21) - Defensa de Puerto Argentino

“Sentíamos frío porque allá hay mucho viento, pero estábamos bien abrigados. Cuando salía el sol nos sacábamos las medias para que se secaran.”
Adrian U. (20) - Cerro Dos Hermanas

“Pude soportar bastante bien el frío. Las camperas de Duvet que teníamos eran buenas. Pero los pies y las manos siempre estaban helados.”
Marcelo S. (19) - Defensa de Puerto Argentino (Aeropuerto)

¿Que pasó con las armas?
“Nuestras armas no funcionaban. Yo al fusil lo limpiaba todos los días, pero no andaba bien. Nosotros teníamos cargadores de veinte y ellos de treinta: nuestras armas eran de juguete. Los soldados clase 63, de 18 años, tenían nada más que dos meses de instrucción y les dieron la Pam, con la que hay que tirar a 40 metros. A los ingleses no se les puede tirar a esa distancia porque ya estan encima.
En medio del ruido de las bombas se escuchaban también el de los helicópteros de ellos que se estaban trasladando. Adelante de los helicópteros venían los Ghurkas. Yo vi a tres chicos degollados, eso me hizo poner muy mal.”
R.T. (19) - Defensa de Puerto Argentino

“Cuando vi a los ingleses en Puerto Argentino, cuando ya se había declarado el cese del fuego, pude ver las armas superiores a las nuestras que traian, lo entero que estaban, afeitados, rozagantes. Y pensé en mi FAL, en los cinco cargadores que teníamos, en sus cañones de mayor alcance que los nuestros, en la impotencia de no tener elementos para repelerlos. Volvería a pelear, pero en otras condiciones.”
Daniel L. D. S. (21) - Defensa de Puerto Argentino

“Yo era radiooperador. Como arma llevaba una pistola 9 milímetros con cuarenta proyectiles. Pero olvidaron llevar repuestos del mismo calibre, así que sólo podía defenderme con los que tenía. Los fusiles FAL que se usaron eran buenos, y siempre dieron resultado, pero supe que a un batallón de Corrientes les dieron Pam, armas que ya están fuera de servicio porque son viejas.”
Miguel O. (20) - Defensa de Puerto Argentino

“Yo era siviente de primera de munición, pero en realidad hice de todo. También me entregaron un FAL y 100 proyectiles junto a 5 cargadores para defendernos durante toda la guerra. No estábamos bien equipados, al menos los de Ejército; sé de algunos soldados que llevaban FAL con mira infrarroja, pero ellos pertenecían a Fuerza Aérea.”
S. C. (18) - Defensa de Puerto Argentino (Base Aérea)

La rendición
“La culpa la tuvo la tecnología inglesa y la “ayudita” que les dio Estados Unidos en la etapa final. Los Argentinos no pudimos resistir toda esa sofisticación usada para matar. No es que nuestras armas fueron obsoletas. Las de ellos eran practicamente de ciencia ficción. Pero a pesar de eso luchamos con todo y hasta la muerte.”
Capitán Jorge A. S. (31) - Defensa de Puerto Argentino

“Al final se hizo imposible todo tipo de apoyo. Ni aéreo ni naval. La artillería era superior a la nuestra. Ibamos formando líneas para repeler el ataque pero no había caso. No podíamos hacer mucho.”
Daniel L. D. S. (21) - Defensa de Puerto Argentino

“Peleábamos con fuerzas desiguales. Ellos estaban acostumbrados a luchar, tenían armas supermodernas, equipos sofisticados y completamente distintos a nosotros. Atacaban y daba la sensación que nuestras balas no les hacían nada. La rendición era inevitable.”
Octavio L. (19) - Batalla de Darwin

“¿Por qué perdimos la guerra? Preferiría no contestarle. Fue por la desorganización, porque nos hacían cavar trincheras y despues se arrepentían y nos hacían cavar en otro lugar. Nuestro armamento era bueno, pero no era apto para combatir durante la noche, ahí estaba nuestra gran desventaja: nosotros durante la noche teníamos que descansar y para ellos era un momento más de lucha. El armamento, es cierto, tuvo su momento malo. Pero lo peor que tuvo que soportar el soldado fue la falta de pan.”
M.V. - Defensa de Puerto Argentino

“Los helicópteros dejaban a los ingleses en una posición, unas horas más tarde los relevaban y en su lugar traian hombres frescos. Nosotros seguíamos combatiendo siempre en el mismo lugar. ¿Como queríamos ganar una guerra con hombres que solo dos meses atrás eran civiles? Yo no tenía la menor idea de como se empuñaba un arma o como se disparaba.”
S.C. (18) - Defensa de Puerto Argentino (Base Aérea)
Malvinas - Soldados
FUENTE: Revista GENTE N° 884, 1 de Julio de 1982